jueves, 29 de octubre de 2009


Mancha urbana

La Ciudad de México es el Distrito Federal, capital de los Estados Unidos Mexicanos y sede de los poderes federales de la Unión,[1] de la que constituye una de sus 32 entidades federativas.
La Ciudad de México es el centro político y económico del país y es, a su vez, la novena metrópoli más poblada del mundo,[2] y la segunda mas poblada de Latinoamerica sólo después de São Paulo (Brasil).[3] [4] [5] El Área Metropolitana de la Ciudad de México ocupa el octavo sitio de las ciudades más ricas del mundo al tener un PIB de 315.000 millones de dólares que se duplicará para el 2020, colocándola en el séptimo sitio sólo detrás de Tokio, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Londres y París.[6] Ocupa una décima parte del Valle de México en el centro-sur del país, en un territorio que formó parte de la cuenca lacustre del lago de Texcoco. México, D.F., es la ciudad más rica y poblada del país, con más de ocho millones de habitantes en el 2005,[7] y ocupa el segundo lugar como entidad federativa, detrás del estado de México.
En su crecimiento demográfico, la Ciudad de México fue incorporando a numerosos poblados que se encontraban en las cercanías. A mediados del siglo XX, su área metropolitana desborda los límites del Distrito Federal, y se extiende sobre 40 municipios del estado de México y un municipio del estado de Hidalgo, según la más reciente definición oficial de 2003 los gobiernos locales, estatales y federal sobre la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM).[8]
La ZMCM estaba habitada en el 2005 por 19.331.365 personas, casi el 20 por ciento de la población total del país. De acuerdo con las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), para el 1.º de julio del 2007 se estimaba una población de 8.193.899 habitantes para la ciudad, y de 19.704.125 habitantes para toda la Zona Metropolitana. El ingreso per cápita del Distrito Federal ascendía en 2008 a 281,110 pesos mexicanos, lo cual equivalía en dólares nominales de septiembre de 2008 a 25,258 dólares.[9] -cifra similar a la de países como la República Checa o Corea del Sur.
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Historia
Época precolombina


Fundación de México-Tenochtitlan, según el Códice Mendocino.
Los indicios más antiguos de ocupación humana en el territorio del Distrito Federal proceden de Peñón y San Bartolo Atepehuacán (Gustavo A. Madero), y corresponden al período Cenolítico Inferior (9500-7000 a. C.).[10] Durante los primeros tres milenios antes de nuestra era, bajo el influjo o a la sombra de la cultura olmeca, se desarrollaron aquí varias poblaciones importantes como Cuicuilco. Hacia el final del Preclásico, la hegemonía cuicuilca cedía ante el apogeo de Teotihuacan, localizada al noreste del lago de Texcoco. Durante el Clásico esa ciudad fue un núcleo que concentró a la mayor parte de los pobladores de la cuenca lacustre, quedando Azcapotzalco como uno de sus satélites en la ribera poniente, ocupado por pueblos de ascendencia otomiana. En el oriente del lago, el cerro de la Estrella fue la sede de un pequeño pueblo teotihuacano.
Hacia el siglo VIII comenzó la decadencia de Teotihuacan. Algunos de sus habitantes se trasladaron a la ribera del lago de Texcoco, donde fundaron pueblos como Culhuacán, Coyoacán y Copilco. La zona fue destino de las migraciones de los teochichimecas durante los siglos VIII y XIII, pueblos que originarían a las culturas tolteca y mexica. Estos últimos llegaron hacia el siglo XIV para establecerse primero en la orilla del lago, y luego en el islote de México, donde fundaron su capital. Junto con sus aliados, los mexicas dominaron un territorio de cerca de 300 mil kilómetros cuadrados. El florecimiento de Tenochtitlan fue interrumpido debido a la conquista española.
Conquista


Sitio de Tenochtitlan, según el Códice Florentino.
Los españoles llegaron al territorio que actualmente es el Distrito Federal por Itztapalapan, en julio de 1519. Siguieron su camino por la calzada de Itztapalapan hasta la capital tenochca[11] donde Hernán Cortés fue recibido por Moctezuma Xocoyotzin el 8 de noviembre de 1519. En 1520, Pedro de Alvarado (en ausencia de Cortés) arremetió contra los mexicas en la Matanza de Tóxcatl. Este hecho fue el punto por el que los mexicas iniciaron hostilidades contra los invasores europeos.
Durante la conquista Hernán Cortés tuvo como traductora a la Malinche, que fue la que le ayuda en la comunicación con los aztecas, sobre este personaje se han creado varias leyendas.
Ruinas del Templo Mayor, en la ciudad de México.
En sustitución de Moctezuma —muerto por los españoles— Cuitláhuac fue elegido tlatoani de Tenochtitlan. Encabezando la resistencia contra la ocupación española, derrotó a los invasores y sus aliados indígenas el 30 de junio de 1520. Por aquella época también tuvo lugar una desastrosa epidemia de viruela, que cobró miles de vidas, entre ellas, la del propio Cuitláhuac. Como sustituto de Cuitláhuac fue elegido Cuauhtémoc. Le tocó enfrentar el asedio de los españoles aliados con los indígenas del valle de Puebla-Tlaxcala. Cuauhtémoc se rindió, luego de múltiples derrotas de los mexicas y tlatelolcas, el 13 de agosto de 1521.
Época virreinal
Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
Puesto que la ciudad de Tenochtitlan había quedado en un estado lastimoso, Cortés decidió establecer el gobierno español en la población de Coyoacán, al sur del lago de Texcoco. Desde allí gobernó con el título de Capitán General y Justicia Mayor. Desde Coyoacán partieron las expediciones de conquista con el propósito de someter a los pueblos indígenas de los diversos rumbos de lo que sería el reino de la Nueva España. En 1528 fue establecida la Primera Audiencia de México, encabezada por Nuño de Guzmán. En 1535 se creó el virreinato de Nueva España, siendo su primer virrey, Antonio de Mendoza.
La Ciudad de México fue dividida en barrios (que se asentaron sobre las estructuras territoriales de los calpullitin mexicas). Las tierras situadas alrededor del lago fueron divididas en encomiendas, que luego se transformaron en ayuntamientos. Los pueblos de indios estaban situados originalmente en las orillas de las ciudades españolas, aunque con el paso del tiempo los límites fueron cada vez menos claros y los indios llegaron a vivir en los pueblos españoles, casi siempre por razones de trabajo. Al mismo tiempo que se fundaron diversas instituciones políticas en los nuevos dominios españoles, también tuvo lugar un proceso de aculturación de los naturales. Hubo una intensa campaña de latinización de los indios, encabezada primero por los franciscanos, que establecieron instituciones como el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. En ellos, los nobles indígenas aprendieron el latín, la doctrina de la Iglesia Católica y numerosos artes y oficios.
Durante la época colonial, la ciudad de México se llenó de suntuosas construcciones, ya fuera para el culto religioso, como edificios destinados a la administración, o bien, residencias de la élite criolla y peninsular. En contraste, la mayor parte de la población, indígena, vivía en la miseria en los barrios de la periferia y los pueblos ribereños o montañeses. Mientras el centro de la ciudad era objeto de constantes hermoseamientos (como las remodelaciones del Zócalo, o la pavimentación de las calles, a costa de los viejos canales); en las orillas la gente vivía en casas de bahareque asentadas sobre cenagales.
La ciudad virreinal fue víctima de varias inundaciones (1555, 1580, 1607, 1629, 1707, 1714, 1806), resultado de la destrucción de los diques que la protegían durante el sitio de Tenochtitlan, de las cuales la mayor fue la de 1629. Este hecho llevó a tomar la decisión de desecar el sistema lacustre de la cuenca, por medio de la construcción de un canal y un tajo, para dar salida a la cuenca por el río Tula.
En el aspecto cultural debe mencionarse que en 1711 se estrena en la ciudad de México la ópera La Parténope con música de Manuel de Sumaya, maestro de la capilla catedralicia y el más grande compositor barroco mexicano. La especial importancia de ésta ópera es que es la primera compuesta en América del Norte y la primera ópera compuesta en el continente por un americano. Esta ópera da inicio a la fecunda y aún poco estudiada historia de la creación operística mexicana no interrumpida desde entonces durante trescientos años.
Independencia


Francisco Primo de Verdad y Ramos.
Tras la ocupación francesa en España, el Ayuntamiento de México se declaró simpatizante de la creación de una Junta soberana que gobernara la Nueva España mientras durara la ocupación. Los miembros más radicales, como Francisco Primo de Verdad y Melchor de Talamantes, pensaban que la independencia debía ser definitiva. La Junta de México contaba con el apoyo del virrey José de Iturrigaray. Sin embargo, un movimiento reaccionario puso presos a los miembros del ayuntamiento el 15 de septiembre de 1808 y consiguió la destitución del virrey.
Tras el inicio de la revolución independentista en Dolores, Guanajuato, el objetivo de las tropas insurgentes era la captura de la capital. Sus caminos los llevaron a las inmediaciones de la ciudad de México. Hidalgo y su ejército llegaron a Cuajimalpa poco tiempo después de proclamar la independencia en Dolores. Derrotaron a los realistas en la batalla del Monte de las Cruces, y a pesar de ello, los insurgentes decidieron volver al Bajío sin tomar la capital.
A partir de entonces, el valle de México no volvió a ser objetivo militar de los independentistas, y se había convertido en la plaza fuerte del ejército realista. Hacia 1820, cuando la revolución popular estaba casi extinguida, la ciudad de México fue la sede de nuevos movimientos contra el gobierno virreinal. Esta vez, los conspiradores eran los mismos que habían logrado la destitución de Iturrigaray, que tras la aprobación de la Constitución de Cádiz vieron amenazados sus privilegios. Entre ellos estaba Agustín de Iturbide, quien selló un pacto (Plan de Iguala) con Vicente Guerrero (jefe de la revolución en el sur de México) y luego obligó a Juan O'Donojú a firmar los Tratados de Córdoba que declaran la independencia de México. El Ejército Trigarante entró triunfante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821, después Agustín de Iturbide es proclamado emperador del Imperio Mexicano, por el congreso, coronándose en la Catedral de México.
Siglo XIX


Batalla de Chapultepec (13 de septiembre de 1847).
Tras la independencia, la Ciudad de México era capital del estado del mismo nombre. El 18 de noviembre de 1824 el Congreso decidió crear un distrito federal, entidad que albergaría los poderes federales. El territorio del Distrito Federal se conformó con la ciudad de México y otros seis municipios: Tacuba, Tacubaya, Azcapotzalco, Mixcoac y Villa de Guadalupe-Hidalgo. El 20 de febrero de 1837 el Distrito Federal fue suprimido, para ser restablecido en 1846.
Durante el siglo XIX, el Distrito Federal fue el escenario central de todas las disputas políticas del país. Fue capital imperial en dos ocasiones (1821-1823 y 1864-1867), y de dos Estados federalistas y dos Estados centralistas que se sucedieron tras innumerables golpes de Estado en el espacio de medio siglo antes del triunfo de los liberales tras la Guerra de Reforma. También fue el objetivo de una de las dos invasiones francesas a México (1861-1867), y ocupada por un año por las tropas estadounidenses en el marco de la Guerra de Intervención Estadounidense (1847-1848).
Hacia finales del siglo XIX, el gobierno de México decide realizar numerosas obras urbanísticas que si bien tenían como centro de atención la Ciudad de México, terminarían por afectar a todo el territorio del Distrito Federal. Entre ellas se encuentra la construcción del Gran Canal del Desagüe, iniciado hacia 1878 y terminado en 1910. Está obra puso casi al borde de la extinción a los lagos que cubrían buena parte del territorio capitalino. Se introdujeron barcos de vapor para el transporte a través de los canales del valle, y tranvías para el transporte terrestre.
Poco es lo que se dice de la cultura en este siglo, que tuvo entre sus personajes más notables a José María Velasco, naturalista y paisajista del valle de México. En está época se popularizaron en la capital géneros musicales como el son y el jarabe. Y en el campo de la literatura, se escribieron obras como El periquillo sarniento, de José Joaquín Fernández de Lizardi.
En la producción operística, la ópera Guatemotzín de Aniceto Ortega es el primer intento consciente por incorporar elementos nativos a las características formales de la ópera. Dentro de la producción operística mexicana del siglo XIX sobresalen la ópera Agorante, rey de la Nubia de Miguel Meneses, estrenada durante las festividades conmemorativas por el cumpleaños del emperador Maximiliano I de México, las óperas Pirro de Aragón de Leonardo Canales, Keofar de Felipe Villanueva, y, ante todo, la producción operística de Melesio Morales, el compositor mexicano de óperas más importante del siglo XIX, cuyas obras tuvieron gran éxito entre el público de la ciudad de México y que, aún, se llegaron a estrenar en Europa.
Siglo XX
Numerosas fuentes establecen como el inicio del siglo XX mexicano el comienzo de la Revolución. Esta guerra civil puso punto final al período conocido como Porfiriato. En esa época, el Distrito Federal fue ocupado sucesivamente por los maderistas, los zapatistas y villistas y finalmente los carrancistas. Esta última facción sería sustituida por el llamado Grupo Sonora, que a su vez daría lugar al Partido Revolucionario Institucional (y sus antecedentes) que dominó el gobierno de México desde 1929 hasta el año 2000.
En 1929 fue suprimido el régimen municipal en el Distrito Federal, con lo que las trece municipalidades existentes en su territorio desaparecieron. Más tarde sería promulgada una ley que dividió la entidad en dieciséis delegaciones políticas cuyos pobladores estaban imposibilitados de elegir representantes y gobiernos locales hasta el 2000.
Con el período de apogeo económico conocido como Milagro mexicano (décadas de 1950 y 1960), la ciudad de México vivió una época de urbanización sin precedentes en el país. Su población se duplicaba en menos de veinte años, y fue absorbiendo poco a poco a los poblados cercanos, hasta desbordarse del territorio del D. F. Fueron inauguradas numerosas obras públicas en ese período. Entre ellas se puede citar a la Ciudad Universitaria y el Estadio Azteca.


Ruinas de una torre del Complejo Pino Suárez, tras el terremoto de 1985.
También a partir de 1950, la Ciudad de México fue el escenario de numerosas expresiones de inconformidad con el gobierno priista. En la década de 1950 tuvo lugar la protesta de los ferrocarrileros, que terminó con el encarcelamiento de varios de sus líderes (como Demetrio Vallejo). En 1968, los estudiantes de numerosas escuelas públicas y privadas también iniciaron una serie de protestas que concluyeron con la Matanza de Tlatelolco, el 2 de octubre, por el Ejército Mexicano. Tres años más tarde, el 10 de junio de 1971 una manifestación de estudiantes de la Escuela Normal Superior fueron atacados por el Gobierno, en lo que se conoce como Jueves de Corpus. El 19 de septiembre de 1985, la ciudad de México se vio gravemente dañada por un terremoto de 8,1 grados Richter. A partir de entonces, la sociedad civil capitalina comenzó a tomar cada vez más en sus manos el control de aquellos espacios que el Estado había dejado abandonados. Como resultado de lo anterior, en las controvertidas elecciones federales de 1988, el PRI fue derrotado ampliamente en el Distrito Federal por el FDN.
Para 1997 el Distrito Federal eligió a su jefe de gobierno por primera vez desde 1929. En esa ocasión el PRI perdió el control de la ciudad a manos del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y su candidato el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano . Desde entones, este partido ha ganado las elecciones para jefe de gobierno del Distrito Federal en tres ocasiones consecutivas (1997, 2000, 2006).
Siglo XXI

Protestas postelectorales de 2006 en el Zócalo de la capital mexicana
La última elección federal en México (2006) tuvo como resultado oficial la victoria de Marcelo Ebrard en la elección para Jefe de Gobierno del Distrito Federal, así como una cerrada diferencia entre los candidatos del PRD (Andrés Manuel López Obrador) —quien había sido jefe de gobierno del Distrito Federal desde 2000 hasta 2005— y del PAN (Felipe Calderón Hinojosa), siendo favorable el conteo final a este último. Después del 2 de julio, el Distrito Federal fue escenario de manifestaciones que solicitaban un recuento total de la elección. El recuento total fue negado por las autoridades electorales, que sólo autorizaron la apertura de un porcentaje menor de los paquetes electorales. Como mecanismo de presión, los simpatizantes de López Obrador instalaron un plantón de 40 días en la Plaza de la Constitución, la Avenida Juárez y el Paseo de la Reforma que duró hasta el 15 de septiembre y fue levantado unas horas antes del tradicional desfile militar que recorre las mismas calles y avenidas donde el plantón se hallaba instalado. La ocupación de los perredistas del Zócalo y una de las más importantes arterias capitalinas mantuvo divididas las opiniones en la capital.
El Distrito Federal se convirtió, en el mismo 2006, en la primera entidad federativa de México en reconocer legalmente las uniones entre personas del mismo sexo. Esto ocurrió así mediante la aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia el 9 de noviembre de ese año en la Asamblea Legislativa de la capital. En abril de 2007 también se convirtió en la primera entidad federativa en despenalizar el aborto antes de las 12 semanas de embarazo.[12] La ley fue criticada por la jerarquía católica y organizaciones conservadoras.[13]
Otro suceso de carácter sanitario se desarrolló en la Ciudad, cuando en la noche del 23 de abril de 2009, el Gobierno Federal dio a conocer el inicio del brote de gripe AH1N1. Esto originó que se iniciara con los capitalinos y los mexiquenses, una campaña de prevención; por lo que se suspendieron las labores en la mayoría de las actividades de la ciudad y zona metropolitana, desde el 24 de abril hasta el 7 de mayo. Gracias a eso, el virus que comenzaba una epidemia fue Plano del lago de Texcoco, en el que es posible apreciar el efecto de desecación sobre el lago
Antiguamente una buena parte del territorio del Distrito Federal fue ocupado por el sistema de lagos de la cuenca de México. Esta se formó hace más de un millón de años con la aparición de la Sierra de Chichinauhtzin, que represó a los ríos que corrían hacia el sur y produjo que las aguas se acumularan formando un gran lago; posteriormente, la cuenca fue abierta por obra del ser humano a través de la construcción de los tajos de Huehuetoca y Nochistongo, en el Estado de México, para desviar al río Cuautitlán que era el que causaba las inundaciones en aquella época. La decisión de desecar el sistema lacustre fue tomada durante la época virreinal. Aunque estas obras se realizaron como consecuencia de la inundación de 1629, fueron incapaces de evitar que la ciudad de México se anegara en repetidas ocasiones entre los siglos XVII y XVIII.
El 17 de marzo de 1900, el presidente Porfirio Díaz inauguró el Sistema de Desagüe del Valle de México, que continúa en funciones e impide el crecimiento de los cuerpos de agua en el suelo capitalino. Los últimos remanentes de los cuerpos de agua son los sistemas de canales que riegan la chinampería de Xochimilco y Tláhuac, así como los humedales de Tláhuac.
A partir de la construcción de las grandes obras que tenían como propósito la desecación de los lagos, la cuenca de México quedó integrada artificialmente por medio tanto del Gran Canal del Desagüe como por el río Cuautitlán, a la cuenca del río Moctezuma, que forma parte de la región hidrológica del río Pánuco. La explotación de los recursos hídricos con propósitos de consumo humano e industrial provocaron la desaparición de los manantiales de las zonas aledañas. Durante el siglo XIX, desaparecieron los manantiales de Chapultepec. En el siglo XX, muchos de los manantiales de Xochimilco y Atlapulco fueron canalizados para abastecer de agua al centro de la ciudad hasta su agotamiento. Desde de la década de 1980, los canales de Xochimilco, Tláhuac y Míxquic son alimentados con aguas tratadas de la planta del cerro de la Estrella.
El agua de los ríos que aún bajan al Distrito Federal es conducida al lago de Texcoco o al Gran Canal del Desagüe para ser drenada hacia el Golfo de México, a través del sistema Tula-Moctezuma-Pánuco. Los únicos cursos de agua que sobreviven en la entidad federativa nacen en la sierra de las Cruces o en el Ajusco, y son de poco caudal. Muchos de ellos corren entre barrancas que han sido ocupadas por asentamientos humanos, lo que pone en peligro tanto a los habitantes como a los ecosistemas asociados al río. Ejemplos de estos ríos son: San Joaquín, Tacubaya, San Angel, Barranca del Muerto, Los Remedios, Río Hondo, Mixcoac, Magdalena, etc. El más largo de estos ríos es el Magdalena, que corre por el área protegida de Los Dínamos, antes de ser entubada y desembocar en el río Churubusco.
Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el territorio del Distrito Federal se localiza en la provincia geológica de Lagos y Volcanes del Anáhuac. El límite norte del Distrito Federal está dado por la sierra de Guadalupe del que forma parte el cerro del Tepeyac. Hacia el centro oriente del Distrito Federal se localiza la sierra de Santa Catarina, una cadena de volcanes apagados cuyo punto más alto es el volcán de Guadalupe o El Borrego, que se eleva 2780 metros sobre el nivel del mar. En algunas descripciones de la geografía capitalina se suele incluir al cerro de la Estrella como parte de la sierra de Santa Catarina.
La planitud del valle de México, en el que se asienta la mayor parte de los habitantes del Distrito Federal sólo es interrumpida por pequeñas lomas y cerros, de los cuales destacan el peñón de los Baños, localizado cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Más al sureste, en la salida a Puebla, se levanta el peñón Viejo.
En el poniente de la ciudad se levanta el cerro de Chapultepec. Es un pequeño monte que marca el inicio de las serranías que recorren desde el oeste hasta el sureste el Distrito Federal, y separan al valle de México de los valles de Toluca y de Morelos. La sierra de las Cruces es parte de ese sistema, de ella bajan la mayor parte de los ríos que aún surcan el Distrito Federal.
Al oriente de la sierra de las cruces se encuentra el volcán Ajusco, que es la cumbre más elevada del Distrito Federal, y da su nombre a la serranía que cierra la cuenca de México por el sur. Está cadena montañosa pertenece al Eje Neovolcánico y también recibe el nombre de Sierra de Ajusco-Chichinauhtzin. Entre otros, forman parte de ella los volcanes Xitle, Chichinauhtzin, Tláloc y Teuhtli. La serranía del Ajusco aloja varios valles de tierra fría en los que sus pobladores practican la agricultura de trigo, avena y maíz. De ellos los más importantes es la meseta donde se asienta Parres, en Tlalpan; y el valle de Milpa Alta, que sube desde Tecómitl hasta San Pedro Atocpan, entre las faldas de los volcanes Teuhtli y Tláloc.
Clima y medio ambiente
Por su altura sobre el nivel del mar, el Distrito Federal ocupa climas que van desde el templado hasta el frío húmedo y tundra alpina en las partes más altas de las sierras del sur. La temporada húmeda en el Distrito Federal abarca de mayo a noviembre, si bien la pluviosidad es mayor entre los meses de junio y agosto. La última nevada sobre la ciudad de México ocurrió el 12 de enero de 1967 en la que nevó en toda la ciudad de México completa. El patrón de las lluvias indica que son más abundantes mientras mayor sea la altitud de un sitio. Por ello, las partes bajas cercanas al vaso del lago de Texcoco suelen ser más secas que las cumbres del Ajusco. De igual manera, la altitud condiciona la temperatura y los ecosistemas en el Distrito Federal. La zona que comprende el norte de Iztapalapa, los territorios de Iztacalco y Venustiano Carranza y el oriente de Gustavo A. Madero es la región más seca y templada. En contraste, las cumbres de Chichinauhtzin y el Ajusco están cubiertas de bosques de pino y encino, donde aún es posible encontrar algunas especies animales salvajes como el teporingo (endémico de las regiones volcánicas del centro de México), serpientes de cascabel y aves de diferentes especies.
de Xochimilco, actualmente protegidos por el gobierno del Distrito Federal y la delegación de Xochimilco. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987
El avance de la mancha urbana ha puesto en peligro a todos los ecosistemas que existieron en el valle de México. Los primeros en padecer la depredación del género humano fueron los lagos. Asociados a ellos existieron arboledas de ahuejotes, una especie endémica de los lagos de México. También eran además el hogar de numerosas especies acuáticas, como el axolote o las garzas, que fueron perseguidas hasta su desaparición del valle de México.
De las montañas desaparecieron todas las especies mayores de mamíferos, especialmente los venados y algunos géneros de cánidos que fueron cazados para comercializar la carne o para defender el ganado. En las laderas y cuevas de los cerros se refugian especies más pequeñas, como los murciélagos, varios géneros de roedores y serpientes ponzoñosas y otras inofensivas.
Hacia la década de 1980, la situación ambiental de la ciudad de México estaba al borde del desastre ecológico. El crecimiento de la actividad industrial hizo de la atmósfera de la otrora región más transparente del aire (según Alfonso Reyes[16] ) una de las más contaminadas del planeta. El problema del abasto de agua se hizo más evidente, puesto que la ciudad no cuenta con fuentes propias y suficientes del líquido, y la demanda de la población y la industria superaban la oferta.
Entre las primeras medidas que se tomaron para aliviar un poco la situación estuvo la introducción de un sistema de medición de la calidad del aire (conocido como IMECA). Los resultados de la medición señalaban que la polución del aire podría acarrear problemas graves de salud a los habitantes de la capital. Por ello se tomaron medidas complementarias destinadas unas a la reducción de contaminantes atmosféricos, y otras a la recuperación ecológica del Distrito Federal. Por ejemplo, se implementó el programa Hoy no circula, para que las personas dejaran de usar sus automóviles una vez a la semana (dos, en los días que hubiese contingencia ambiental).
Como complemento de lo anterior, se recuperaron algunas regiones no urbanizadas del Distrito Federal. En 1986, más de la mitad del territorio capitalino fue declarado Área de Reserva Ecológica por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado. En años posteriores se emitió igual declaración para otras zonas del D. F. A pesar de todo ello, la presión de la urbe mantiene en peligro las zonas protegidas del Distrito Federal.
Política
Forma de gobierno
Artículo principal: Gobierno del Distrito Federal
Como sede de los poderes de la Unión, la Ciudad de México como Distrito Federal, tiene un estatuto distinto al de los estados de México. Se le considera un territorio que no pertenece a ningún estado en particular sino a todos por igual, es decir, a toda la federación (de ahí su denominación). Por lo anterior, entre 1927 y 1997 el presidente de la República ejercía la administración de la entidad a través del Departamento del Distrito Federal, que era encabezado por un regente.
En 1993, el estatus del Distrito Federal fue modificado con la aprobación del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal,[17] que reconoció a los capitalinos el derecho a la elección de sus representantes a una Asamblea de Representantes. Este órgano funcionó entre 1991 y 1997, cuando fue reemplazada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF). En 1997, fecha en la que entró en funciones la primera legislatura de la ALDF, los capitalinos también pudieron elegir por sufragio universal al Jefe de Gobierno del Distrito Federal. No obstante, bajo el esquema de territorio de la federación, todavía tiene facultades limitadas y sus decisiones están sujetas al veto presidencial o del Congreso de la Unión.


Patrulla de la policía del Distrito Federal sobre el Paseo de la Reforma
En lo que respecta al Congreso de la Unión, el Distrito Federal es representado en igualdad de condiciones que cualquier otro estado —cosa que no ocurre en el caso de otras capitales federales como el Distrito de Columbia en los Estados Unidos—. En el Senado el Distrito Federal es representado por 3 senadores, dos electos por mayoría relativa y uno asignado a la primera minoría; y en la Cámara de Diputados por el número de distritos acorde a su tamaño poblacional. En 2006, el Distrito Federal eligió 30 diputados.

Energía alternativa

Energía alternativa
Una energía alternativa, o más precisamente una fuente de energía alternativa es aquella que puede suplir a las
energías o fuentes energéticas actuales, ya sea por su menor efecto contaminante, o fundamentalmente por su posibilidad de renovación.
El consumo de energía es uno de los grandes medidores del progreso y bienestar de una sociedad. El concepto de "crisis energética" aparece cuando las fuentes de energía de las que se abastece la sociedad se agotan. Un modelo económico como el actual, cuyo funcionamiento depende de un continuo crecimiento, exige también una demanda igualmente creciente de energía. Puesto que las fuentes de energía fósil y nuclear son finitas, es inevitable que en un determinado momento la demanda no pueda ser abastecida y todo el sistema colapse, salvo que se descubran y desarrollen otros nuevos métodos para obtener energía: éstas serían las energías alternativas.
En conjunto con lo anterior se tiene también que el abuso de las energías convencionales actuales hoy día tales como el
petróleo la combustión de carbón entre otras acarrean consigo problemas de agravación progresiva como la contaminación, el aumento de los gases invernadero y la perforación de la capa de ozono.
La discusión energía alternativa/convencional no es una mera clasificación de las fuentes de energía, sino que representa un cambio que necesariamente tendrá que producirse durante este siglo. Es importante reseñar que las energías alternativas, aun siendo renovables, también son finitas, y como cualquier otro recurso natural tendrán un límite máximo de explotación. Por tanto, incluso aunque podamos realizar la transición a estas nuevas energías de forma suave y gradual, tampoco van a permitir continuar con el modelo económico actual basado en el crecimiento perpetuo. Es por ello por lo que surge el concepto del
Desarrollo sostenible.
Dicho modelo se basa en las siguientes premisas:


Electricidad fotovoltaica
El uso de fuentes de energía renovable, ya que las fuentes
fósiles actualmente explotadas terminarán agotándose, según los pronósticos actuales, en el transcurso de este siglo XXI.
El uso de fuentes limpias, abandonando los procesos de
combustión convencionales y la fisión nuclear.
La explotación extensiva de las fuentes de energía, proponiéndose como alternativa el fomento del autoconsumo, que evite en la medida de lo posible la construcción de grandes infraestructuras de generación y distribución de
energía eléctrica.
La disminución de la demanda energética, mediante la mejora del rendimiento de los dispositivos eléctricos (
electrodomésticos, lámparas, etc.)
Reducir o eliminar el consumo energético innecesario. No se trata sólo de consumir más eficientemente, sino de consumir menos, es decir, desarrollar una conciencia y una cultura del ahorro energético y condena del despilfarro. La producción de energías limpias,
alternativas y renovables no es por tanto una cultura o un intento de mejorar el medio ambiente, sino una necesidad a la que el ser humano se va a ver abocado, independientemente de nuestra opinión, gustos o creencias.

El calentamiento global amenaza la supervivencia de las especies de monos amenazadas en Sudamérica

El calentamiento global amenaza la supervivencia de las especies de monos amenazadas en Sudamérica
EP MADRID
Publicado Miércoles, 28-10-09 a las 05 : 41
El calentamiento global amenaza la supervivencia de especies de monos amenazadas en Sudamérica, según un estudio de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos que se publica en la revista 'Biology Letters'. Los investigadores examinaron cómo el fenómeno climático de El Niño afectaba a la abundancia de cuatro especies de monos del continente americano a lo largo de décadas.
Los científicos se centraron en los monos de gran tamaño de América del Sur, que se encuentran muy amenazados: el muriqui de Brasil, el mono lanudo de Colombia, el mono araña de Geoffroy de Panamá y el mono aullador rojo de Venezuela. Los investigadores pretendían descubrir las consecuencias del cambio climático sobre estos animales a través de cómo afecta a los árboles que suponen su fuente de alimentación.
Los investigadores plantearon que la respuesta de los árboles al cambio climático podría proporcionar un vínculo crítico entre los cambios en el clima y la abundancia de los monos. Para ello, compararon información sobre las poblaciones de monos con datos sobre las fluctuaciones en los recursos alimentarios como hojas, semillas y frutas.
Después, los científicos utilizaron modelos estadísticos para investigar cómo la comida y la información sobre la abundancia de animales se relacionaba con la información sobre la temperatura y las precipitaciones anuales. Para examinar estos factores a una escala regional y local, los investigadores utilizaron información sobre la temperatura anual media, lluvias y duración de las estaciones secas y húmedas entre 1960 y 1990 en Venezuela, Brasil, Panamá y Colombia.
Los científicos consiguieron también información sobre los datos climáticos a gran escala sobre el fenómeno de El Niño y La Niña, las fases de la Oscilación Austral de El Niño, ciclos de periodos de calor/sequía y frío/humeda en las temperaturas oceánicas y atmosférica de la región tropical del Pacífico. Estos ciclos a menudo están asociados con episodios perturbadores en el centro y norte de Sudamérica como inundaciones, sequías o alteraciones en la pesca o la agricultura.
Los resultados mostraron que las cuatro especies de monos descendían en número en relación a las fluctuaciones climáticas a gran escala. Incluso aunque las poblaciones de monos estaban separadas por grandes distancias, las tres especies de monos que consumían fruta de los árboles respondían de forma sincronizada al calentamiento a gran escala.
Durante los episodios cálidos de El Niño, los árboles producían más fruta de lo habitual, después durante los episodios de enfriamiento de La Niña, los árboles producían mucha menos fruta, dando lugar a escasez local e incluso a hambrunas.
Según los científicos, la elevada productividad de los árboles durante un episodio de El Niño puede llevar a la mayor dificultad para recuperarse en los siguientes episodios de La Niña, cuando el tiempo es húmedo, nuboso y frío. Este mecanismo podría explicar por qué los monos que comen fruta mostraban una respuesta retrasada a los episodios de El Niño incluso después de un retraso de uno o dos años.
Los monos aulladores también mostraban declives con los episodios cálidos y secos de El Niño pero la caída de su población no estaba sincronizada con la de las especies que comían fruta. Según los autores, la aparición más tardía de las hojas de las que se alimentan y su maduración más rápida como consecuencia de la sequía y las temperaturas elevadas podrían influir en la mayor mortalidad de hembras adultas y las menores tasas de nacimientos al influir sobre la disponibilidad y calidad del alimento.
Según señalan los autores, el factor que resultaba más influido por los cambios en el clima era el número máximo mensual de árboles frutales que daban fruta. Los cambios en el clima también correlacionaban en gran medida con la producción de flores y semillas. Por ello, las respuestas de la vegetación a las condiciones climáticas alteraban en gran medida los recursos alimentarios disponibles para los primates, lo que a su vez influía en el declive o aumento de sus números.
El calentamiento global ya ha producido un aumento de 0, 74 grados en el pasado siglo y se espera un aumento adicional de entre 1, 8 y 4 grados centígrados para este siglo. Los autores concluyen que se espera que con el calentamiento global aumenten en frecuencia los episodios de El Niño.
"Este estudio sugiere que las consecuencias de tal intensificación del fenómeno de El Niño podrían ser devastadoras para varias especies de monos de Sudamérica", concluye Eric Post, coautor del estudio

Feudalismo

Feudalismo
Se denomina feudalismo a la organización social, política y económica basada en el feudo que predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV. Se trataba de propiedades de terrenos cultivados principalmente por siervos, parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de "censo" (arriendo) al amo de las tierras, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor) nominalmente leal a un rey.
Definición de feudalismo
Existen en general dos definiciones de feudalismo:
- Definición institucionalista
(por
F.L. Ganshof): Designa un conjunto de instituciones que respaldan compromisos generalmente militares, entre un hombre libre, el vasallo (vasallus, vassus) y un hombre libre en situación superior. El primero recibe del segundo un feudo (feodum, feudum) para su mantenimiento.
[P]uede definirse el feudalismo como un conjunto de instituciones que crean y rigen obligaciones de obediencia y servicio –principalmente militar– por parte de un hombre libre, llamado “vasallo”, hacia un hombre libre llamado “señor”, y obligaciones de protección y sostenimiento por parte del “señor” respecto del “vasallo”, dándose el caso de que la obligación de sostenimiento tuviera la mayoría de las veces como efecto la concesión, por parte del señor al vasallo, de un bien llamado “feudo”.
[1]
- Definición marxista:
Un
modo de producción con unas peculiares formas de relación socioeconómica, situado entre el esclavismo de la Antigüedad y el capitalismo moderno. Concretamente, se lo entiende como un conjunto de relaciones de producción y dependencia entre el campesino y el señor, propietario de la tierra que aquél usufructúa, en un momento de predominio de la agricultura como fuente de riqueza.
[U]n sistema bajo el cual el status económico y la autoridad estaban asociados con la tenencia de la tierra y en el que el productor directo (que a su vez era poseedor de algún terreno) tenía la obligación, basada en la ley o el derecho consetudinario, de dedicar cierta parte de su trabajo o de su producción en beneficio de su superior feudal.
[2]
- El Feudalismo se puede entender también como la ruptura de todas las estructuras de poder Antiguo, en un sistema de fragmentación de la tierra donde el Señor es juez, administrador y militar de la misma. Todos los señores responden al monarca. Los campesinos ofrecen sus servicios y labran la tierra a cambio de la protección del señor feudal, y entre los señores se forman las relaciones feudovasalláticas antes mencionadas.
La postura habitual entre los medievalistas distingue dos procesos:
- Un complejo de compromisos militares, que, junto con la disgregación del poder político, conlleva una privatización de funciones públicas en beneficio de una minoría de libres privilegiados.
Uso del término "feudalismo"
El fracaso del proyecto político centralizador de
Carlomagno llevó, en ausencia de ese contrapeso, a la formación de un sistema político, económico y social que los historiadores ha convenido en llamar feudalismo, aunque en realidad el nombre nació como un peyorativo para designar del Antiguo Régimen por parte de sus críticos ilustrados. La Revolución Francesa suprimió solemnemente "todos los derechos feudales" en la noche del 4 de agosto de 1789 y "definitivamente el régimen feudal", con el decreto del 11 de agosto.
La generalización del término permite a muchos historiadores aplicarlo a las formaciones sociales de todo el territorio europeo occidental, pertenecieran o no al Imperio Carolingio. Los partidarios de un uso restringido, argumentando la necesidad de no confundir conceptos como
feudo, villae, tenure, o señorío lo limitan tanto en espacio (Francia, Oeste de Alemania y Norte de Italia) como en el tiempo: un "primer feudalismo" o "feudalismo carolingio" desde el siglo VIII hasta el año 1000 y un "feudalismo clásico" desde el año 1000 hasta el 1240, a su vez dividido en dos épocas, la primera, hasta el 1160 (la más descentralizada, en que cada señor de castillo podía considerarse independiente); y la segunda, la propia de la "monarquía feudal"). Habría incluso "feudalismos de importación": la Inglaterra normanda desde 1066 y los estados latinos de oriente creados durante las Cruzadas (siglos XII y XIII).[3]
Otros prefieren hablar de "régimen" o "sistema feudal", para diferenciarlo sutilmente del feudalismo estricto, o de síntesis feudal, para marcar el hecho de que sobreviven en ella rasgos de la antigüedad clásica mezclados con contribuciones germánicas, implicando tanto a instituciones como a elementos productivos, y significó la especificidad del feudalismo europeo occidental como formación económico social frente a otras también feudales, con consecuencias trascendentales en el futuro devenir histórico.[4] Más dificultades hay para el uso del término cuando nos alejamos más: Europa Oriental experimenta un proceso de "feudalización" desde finales de la Edad Media, justo cuando en muchas zonas de Europa Occidental los campesinos se liberan de las formas jurídicas de la servidumbre, de modo que suele hablarse del feudalismo polaco o ruso. El Antiguo Régimen en Europa, el Islam medieval o el Imperio Bizantino fueron sociedades urbanas y comerciales, y con un grado de centralización política variable, aunque la explotación del campo se realizaba con relaciones sociales de producción muy similares al feudalismo medieval. Los historiadores que aplican la metodología del materialismo histórico (Marx definió el modo de producción feudal como el estadio intermedio entre el esclavista y el capitalista) no dudan en hablar de "economía feudal" para referirse a ella, aunque también reconocen la necesidad de no aplicar el término a cualquier formación social preindustrial no esclavista, puesto que a lo largo de la historia y de la geografía han existido otros modos de producción también previstos en la modelización marxista, como el modo de producción primitivo de las sociedades poco evolucionadas, homogéneas y con escasa división social -como las de los mismos pueblos germánicos previamente a las invasiones- y el modo de producción asiático o despotismo hidráulico -Egipto faraónico, reinos de la India o Imperio Chino- caracterizado por la tributación de las aldeas campesinas a un estado muy centralizado.[5] En lugares aún más lejanos se ha llegado a utilizar el término feudalismo para describir una época. Es el caso de Japón y el denominado feudalismo japonés, dadas las innegables similitudes y paralelismos que la nobleza feudal europea y su mundo tiene con los samuráis y el suyo (véase también shogunato, han y castillo japonés). También se ha llegado a aplicarlo a la situación histórica de los periodos intermedios de la historia de Egipto, en los que, siguiendo un ritmo cíclico milenario, decae el poder central y la vida en las ciudades, la anarquía militar rompe la unidad de las tierras del Nilo, y los templos y señores locales que alcanzan a controlar un espacio de poder gobiernan en él de forma independiente sobre los campesinos obligados al trabajo.
Antecedentes
El sistema feudal europeo tiene sus antecedentes en el
siglo V, al caer el Imperio romano. El colapso del Imperio acaeció básicamente por su extensión y la incapacidad del emperador para controlar todas sus provincias, sumado a las cada vez más numerosas incursiones de pueblos bárbaros que atacaban y saqueaban las provincias más retiradas del imperio. Esto provocó que los emperadores necesitaran gente para defender sus grandes terrenos y contrataran caballeros o nobles (precursores del modelo de señor feudal), éstos contrataran vasallos, villanos, etc. Se llegó incluso a contratar a jefes y tropas mercenarias de los mismos pueblos "bárbaros".
A partir del
siglo X no queda resto de imperio alguno sobre Europa. La realeza, sin desaparecer, ha perdido todo el poder real y efectivo, y sólo conserva una autoridad sobrenatural remarcada por las leyendas que le atribuyen carácter religioso o de intermediación entre lo divino y lo humano. Así, el rey no gobierna, sino que su autoridad viene, a los ojos del pueblo, de Dios, y es materializado e implementado a través de los pactos de vasallaje con los grandes señores, aunque en realidad son éstos quienes eligen y deponen dinastías y personas. En el plano micro, los pequeños nobles mantienen tribunales feudales que en la práctica compartimentalizan el poder estatal en pequeñas células.
El vasallaje y el feudo


Un vasallo arrodillado realiza la inmixtio manum durante el homenaje a su señor, sentado. Un escribiente toma nota. Todos están sonrientes
Dos instituciones eran claves para el feudalismo: por un lado el
vasallaje como relación jurídico-política entre señor y vasallo, un contrato sinalagmático (es decir, entre iguales, con requisitos por ambas partes) entre señores y vasallos (ambos hombres libres, ambos guerreros, ambos nobles), consistente en el intercambio de apoyos y fidelidades mutuas (dotación de cargos, honores y tierras -el feudo- por el señor al vasallo y compromiso de auxilium et consilium -auxilio o apoyo militar y consejo o apoyo político-), que si no se cumplía o se rompía por cualquiera de las dos partes daba lugar a la felonía, y cuya jerarquía se complicaba de forma piramidal (el vasallo era a su vez señor de vasallos); y por otro lado el feudo como unidad económica y de relaciones sociales de producción, entre el señor del feudo y sus siervos, no un contrato igualitario, sino una imposición violenta justificada ideológicamente como un quid pro quo de protección a cambio de trabajo y sumisión.
Por tanto, la realidad que se enuncia como
relaciones feudo-vasalláticas es realmente un término que incluye dos tipos de relación social de naturaleza completamente distinta, aunque los términos que las designan se empleaban en la época (y se siguen empleando) de forma equívoca y con gran confusión terminológica entre ellos:
El
vasallaje era un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de menor rango se convertía en vasallo (vassus) del noble más poderoso, que se convertía en su señor (dominus) por medio del Homenaje e Investidura, en una ceremonia ritualizada que tenía lugar en la torre del homenaje del castillo del señor. El homenaje (homage) -del vasallo al señor- consistía en la postración o humillación -habitualmente de rodillas-, el osculum (beso), la inmixtio manum -las manos del vasallo, unidas en posición orante, eran acogidas entre las del señor-, y alguna frase que reconociera haberse convertido en su hombre. Tras el homenaje se producía la investidura -del señor al vasallo-, que representaba la entrega de un feudo (dependiendo de la categoría de vasallo y señor, podía ser un condado, un ducado, una marca, un castillo, una población, o un simple sueldo; o incluso un monasterio si el vasallaje era eclesiástico) a través de un símbolo del territorio o de la alimentación que el señor debe al vasallo -un poco de tierra, de hierba o de grano- y del espaldarazo, en el que el vasallo recibe una espada (y unos golpes con ella en los hombros), o bien un báculo si era religioso.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Protocolo de Montreal



Protocolo de Montreal
El mayor agujero de ozono antártico registrado en septiembre de 2006.
El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan el ozono
[1] es un tratado internacional diseñado para proteger la Capa de Ozono reduciendo la producción y el consumo de numerosas sustancias que se ha estudiado que reaccionan con el ozono y se cree que son responsables por el agotamiento de la capa de ozono. El acuerdo fue negociado en 1987 y entró en vigor el 1º de enero de 1989. La primera reunión de las partes se celebró en Helsinki en mayo de ese 1989. Desde ese momento, el documento ha sido revisado en varias ocasiones, en 1990 (Londres), en 1991 (Nairobi), en 1992 (Copenhague), en 1993 (Bangkok), en 1995 (Viena), en 1997 (Montreal) y en 1999 (Beijing). Se cree que si todos los países cumplen con los objetivos propuestos dentro del tratado, la capa de ozono podría haberse recuperado para el año 2050. Debido al alto grado de aceptación e implementación que se ha logrado, el tratado ha sido considerado como un ejemplo excepcional de cooperación internacional.

viernes, 2 de octubre de 2009

El esclavismo

La Historia – El Esclavismo (4.500 ane - 476 dne)
Edad Antigua
La apropiación de la tierra y los ganados por parte de las personas más influyentes de la sociedad (jefes tribales), les permite acumular riqueza con base en la agricultura, la cría de animales, la minería y el artesanado. Acontecimiento que les permite el control social, conseguir aún mayores excedentes y darse una vida de lujos, con una comercialización más amplia logran mayores rendimientos; así, se conocen las grandes caravanas mercantiles de la antigüedad.
Se forman clases sociales que antagonizan: poseedores y desposeídos. Los monarcas, la nobleza, los funcionarios (escribas) y los grandes propietarios de tierra viven a expensas de los campesinos, pastores y los artesanos.
La propiedad se ejerce sobre los medios de producción y también sobre las personas (esclavos) quienes carecen de todo tipo de derecho y se les obliga a trabajar por medio de la amenaza, el látigo e incluso la muerte, a cambio sólo reciben el alimento; los más rebeldes trabajan encadenados. La labor la hacen en las grandes haciendas, las minas, las galeras y en los palacios, templos y casas de los aristócratas. Los esclavos también se compraban y vendían en los mercados públicos.
Las guerras inicialmente eran de apropiación de bienes, posteriormente, tenían como objetivo la captura de prisioneros para convertirlos en esclavos. La esclavitud comenzó como una forma externa, después se generalizó a nivel interno; la usura y la acumulación de deudas, arruinaban a las personas y las convertían en esclavos, al final, el simple hecho de la pobreza convierten al campesino, al pastor y el artesano en esclavos.
Mediante las guerras se constituyeron los grandes imperios antiguos, además de conseguir esclavos, les permitía saquear riquezas y someter a una gran cantidad de pueblos y mantenerlos como tributarios. Los estados mantenían una poderosa máquina militar conformada principalmente por campesinos. Con el tiempo aparecen una gran cantidad de desocupados que realizan trabajos ocasionales bajo la dependencia de algún pudiente.
Existían una buena cantidad de campesinos libres cuya explotación lograba mejores resultados que la de la mano de obra esclava, pero que no pudo prosperar debido a la explotación y dominación esclavista y en cuanto que eran reclutados para el ejército.
Los artesanos dependían de la nobleza, los comerciantes y los usureros, de los cuales recibían una escasa remuneración, hecho que muchas veces los convertían en desocupados y en esclavos.
Para regular las relaciones entre las personas y poblaciones aparecen los códigos, también con el objeto de realizar el comercio (Leyes religiosas como las Védicas, Brahamánicas, Código de Hamurabi, Ley Mosaica, Leyes Romanas), las formas estatales se fortalecen, los monarcas adquieren categoría de dioses o de enviados de dios (teocracias); se consolidan y suceden, unos a otros, los grandes imperios de la antigüedad (Japón, China, India, Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma). El conocimiento es reservado para la nobleza, los sacerdotes y los escribas. Aparece la Filosofía como la madre de todas las ciencias (Confucio, Platón, Aristóteles, defienden el esclavismo), se desarrollan las ciudades estados. Se afianza la monogamia y el monoteísmo, los sistemas religiosos se entrecruzan con las funciones estatales.
China, India y Japón desarrollan sociedades que pasaron de la comunidad primitiva, a formas semejantes a las feudales, a las cuales se les ha llamado modo de producción asiático, que tuvo un fuerte complemento de despotismo.
China fundamentó su base económica en el cultivo del arroz, inició el trabajo de la seda, inventó el papel, la pólvora y la brújula. Entre sus pensadores está Confucio y Lao-Tsé y Mo-Tse.
India aportó la numeración que se conoce como arábiga y originó el sanscrito, estableció un sistema discriminatorio de castas. Su sistema religioso evolucionó de los ritos de los Vedas, al brahamanismo y el budismo.
Mesopotamia constituyó uno de los primeros imperios, su escritura es la cuneiforme, inventaron el primer calendario de occidente, establecieron el código de Hamurabi. Los persas organizaron el primer imperio más grande de la época.
Fenicia, fueron los grandes comerciantes y navegantes del cercano oriente de la época, aportaron la escritura alfabética. Los judíos establecieron el sistema religioso monoteísta mediante el judaísmo y cristianismo.
Egipto se destacan las obras hidráulicas del Nilo, las pirámides y los grandes templos, su escritura fueron los jeroglíficos. La biblioteca de la Alejandría fue uno de los centros de ciencia y cultura más importantes de la antigüedad. Elaboraron las ideas de la metempsicosis o transmigración de las almas para lo cual acostumbraron el embalsamamiento de los cuerpos.
Grecia, la cultura helenística dejó las bases de las ciencias con la elaboración de los elementos de la Filosofía, la Historia y las Artes. Entre los pensadores destacamos a Tales de Mileto, Demócrito, Heráclito, Pitágoras, Epicuro, Sócrates, Platón, Aristóteles, Euclides, Arquímedes, Hipatia. Entre los artistas: Esquilo, Esopo.
Roma construyó el Imperio más importante de la época, caminos, carreteras, acueductos, el Circo Romano. Extendió el idioma latín, sentó las bases del derecho y la jurisprudencia.
La rebelión de los esclavos entre el 135 ane al 70 dne (Euno, Vario, Salvio, Atenión –en Sicilia, Cleón – en Agrigento, Criso y Espartaco en Capua y Sur de Italia), apresuraron la caída del esclavismo, cuyo punto final fueron las colonizaciones de los bárbaros que introdujeron nuevas formas de organización social con base a la gens y el colonato, donde predominaba una gran capacidad personal y espíritu de libertad. Como los monarcas no tenían un poder centralizado se constituyeron en gran cantidad de reinos y subreinos.
El Modo de Producción AsiáticoEn Asia no se desarrolló el esclavismo a la manera occidental. Allí surgió un modo especial de producción intermedio entre el esclavismo y el feudalismo. Debido a que en Asia el cultivo del arroz fue preponderante, tuvieron necesidad de grandes obras hidráulicas que fueron ejecutadas por el Estado y por tanto la explotación más que personal fue de carácter estatal y se produjo por medio de los tributos y el despotismo estatal. A este modo los historiadores también lo han llamado despotismo oriental (Montesquieu).