
Si en Chile nos lamentamos de la falta de oportunidades para destacarnos en alguna disciplina o bien nos quejamos porque las malas artes de los árbitros, la ausencia de moral deportiva en el contrincante o la intervención de las mafias deportivas nos impiden ser los legítimos campeones mundiales de fútbol juvenil, existe un rubro en el que Chile lleva la delantera, aunque sea un record triste pero, record al fin. Tampoco es para decir que somos los campeones, porque siguiendo la tradición, ocupamos el tercer lugar, es decir medalla de bronce en sobrepeso y gordura en Latinoamérica. Al paso que vamos y con un buen entrenamiento en poco tiempo podríamos alcanzar el primer lugar y lo más lamentable del asunto es que no tendremos a quien culpar pues, la culpa es de nosotros mismos. Una verdadera paradoja pues, en las derrotas la culpa siempre es del otro y la obesidad y el sobrepeso se puede considerar una derrota tanto social como de salud. Chile tiene una población donde el ciudadano medio es de baja estatura, a lo cual ahora hay que agregarle la obesidad. Si fuésemos de estatura mas empinada el asunto del sobrepeso podría compensarse pero, cuando los tejidos grasos que vamos acumulando no pueden distribuirse a lo largo del cuerpo, se acumulan en la parte media del abdomen que por definición debería ser mas reducida pero, por efecto de las adiposidades extras del mal comer se va porfiadamente ensanchando. Nos estamos transformando en individuos sin cintura y con esto estamos cargando sobre nuestros destinos la condena de una vida mas corta: “cintura que se ensancha, vida que se acorta” reza, la lapidaria máxima del gordo. Chile ocupa el lugar numero 23 de la obesidad en el mundo y en América Latina nuevamente nos superan los argentinos y mexicanos. La mala alimentación y la ausencia casi total de ejercicios es la nefasta combinación que esta transformando a Chile en un país de gordos, fenómeno que se viene acentuando firmemente en las últimas décadas. Casi 2/3 de la población chilena cargan consigo algún grado de sobrepeso u obesidad. La gordura excesiva es un factor de riesgo predisponerte para enfermedades como la diabetes, la hipertensión, aumento del colesterol circulante que puede llevar a accidentes vasculares, hígado graso, trastornos del sueño y tiene directa relación con el cáncer del útero y la próstata. Un panorama no muy halagador para salud publica de un país en vías de desarrollo que necesita a su población sana, para dar el salto al desarrollo que se nos viene prometiendo desde un tiempo a esta parte. La mala alimentación del chileno, se basa principalmente en su ritmo de vida acelerado y el creciente rol que esta jugando en la dieta de la población de todos los estratos y edades la llamada “comida chatarra” o “comida basura”. Estas comidas de acceso rápido son preferidas por los consumidores como parte de sus necesidades nutritivas por falta de tiempo para cocinar con materia prima verdadera o por comodidad. La industria de la chatarra alimenticia conoce muy bien las debilidades del ser humano y lo atrae con una combinación de olores, sabores y colores difíciles de resistir. Grasas, aceites, azucares, colorantes, aditivos químicos, glutamato, tatracina y carbohidratos en todas sus formas, reemplazan a las proteínas, las fibras y vitaminas de los alimentos naturales. La merienda rápida con excesos substancias que el organismo no necesita, se acompaña con una bebida de fantasía gaseosa cuyo contenido es una verdadera bomba azucarada con 1/3 es azúcar pura. ¿Cual es la trampa cazabobos de la industria de la comida basura? No precisamente la salud y al silueta de los ciudadanos, su negocio es vender y mientras mas vende mejores cifras económicas pueden ser presentadas por un país que protege la libre empresa y el libre mercado. La salud publica, queda fuera del balance económico pues es una variable poco saludable y más bien incomoda para el buen desempeño de los negocios. La industria de la comida rápida ofrece sus productos en forma libre, sacudiéndose toda responsabilidad, la cual recae sobre el consumidor. La grasa caliente mezclada con los azucares, los carbohidratos y la gaseosa azucarada apacigua el hambre momentáneamente y al cabo de un par de horas estas hambriento nuevamente y con la imagen, el olor de las grasas y el sabor de los azucares todavía latentes en todos tus sentidos. La idea es que vuelvas pronto a saciar el apetito, a llenarte la panza con basura una y otra vez hasta que te conviertes en un individuo sin voluntad, dependiente del azúcar y la grasa. Es sabido que la incontinencia es desastrosa para la salud psíquica de las personas y cuando la comida chatarra se convierte en tu droga es difícil dejarla sin ayuda médica o de especialistas. Las consecuencias son una acumulo excesivo de tejido adiposo en el organismo y un deterioro paulatino de las capacidades normales del mismo. El agua, las verduras y las frutas pueden con infinitas ventajas reemplazar las golosinas a destiempo y las bebidas gaseosas de fantasía que a la larga son un perjuicio para la salud principalmente de un cuerpo en
No hay comentarios:
Publicar un comentario